miércoles, 6 de febrero de 2013

La impunidad en el asesinato de Carlos Luna llega a la Corte Interamericana de Derechos Humanos


El 31 de enero de este año, la Corte Interamericana de Derechos Humanos anunció la apertura de su 98 período ordinario de sesiones durante el cual se celebrarán seis audiencias públicas sobre casos contenciosos y tres audiencias privadas sobre supervisión de cumplimiento de sentencias. Asimismo, se estudiará la posibilidad de emitir una sentencia y diversas resoluciones.

El día 07 de febrero a las 9 de la mañana se celebrará la audiencia sobre el caso Luna López Vs. Honduras, en la cual la Corte Interamericana escuchará la declaración de  una  de las presuntas víctimas, de un testigo propuesto por el Estado, y de  un testigo y un perito  propuestos por  los representantes  de las presuntas víctimas. Asimismo, el máximo tribunal regional escuchará los alegatos finales orales de las partes, así como las observaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Este caso se refiere al asesinato del defensor ambientalista Carlos Luna López ocurrido el 18 de mayo de 1998, quien fue herido de muerte a causa de los disparos que le infirieron dos sujetos desconocidos cuando salía de una reunión de la corporación municipal. Carlos Luna se desempeñaba como Regidor en la municipalidad de Catacamas, cargo desde el cual denunció la tala ilegal del bosque por parte de sectores que eran política y económicamente poderosos en Honduras.  

Antes de su asesinato, Carlos Luna había recibido y denunciado amenazas a muerte, las cuales eran de conocimiento del Estado de Honduras; sin embargo, las autoridades no tomaron ninguna medida de prevención y protección para evitar su muerte. Hasta la fecha, sólo ha sido condenado uno de los autores materiales del asesinato y a pesar de existir indicios sobre otros autores materiales y los autores intelectuales, nadie más ha sido sancionado.

Al igual que el asesinato de Jeannette Kawas, Carlos Escaleras y otros ambientalistas, el asesinato de Carlos Luna ocurrió en un contexto de riesgo e impunidad para los defensores del ambiente en Honduras, el cual se ha profundizado en la actualidad con la entrega de los bienes naturales por parte de una clase política corrupta que sigue dándole la espalda a los intereses generales de la sociedad.

Esta audiencia es fundamental como memoria histórica para que, en primer lugar, las actuales y nuevas generaciones encuentren en la figura de Carlos Luna los valores de la honestidad, compromiso y valentía de cara a la defensa del medio ambiente; y en segundo lugar, para no olvidar que su asesinato es producto de unas estructuras estatales que promueven la impunidad y que deben ser depuradas o recreadas para hacer de Honduras un lugar donde la vida digna sea el fin más importante de la sociedad y el Estado.

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