lunes, 13 de marzo de 2017

Un informe que invita a un cambio en la lógica de la cooperación

Hay una noticia que pasó casi desapercibida en nuestro país. El Tribunal de Cuentas Europeo, en su calidad de auditor externo de los recursos de la Unión Europea, analizó la gestión de la ayuda al desarrollo destinada a Honduras en un informe especial titulado “La eficacia de la ayuda de la UE a sectores prioritarios en Honduras”.

El informe evalúa el período 2001-2015, durante el cual la Unión Europea destinó a Honduras aproximadamente 119 millones de Euros, convirtiendo a nuestro país en la segunda nación centroamericana que recibe más ayudas europeas al desarrollo y a la Unión Europea en el segundo socio comercial de Honduras después de los Estados Unidos.

De acuerdo con este informe, la cooperación europea ha priorizado la reducción de la pobreza, la gestión de los recursos naturales, particularmente forestales, y el fortalecimiento del sector justicia y seguridad. Sin embargo, la ayuda de la Unión Europea ha sido parcialmente eficaz.

Por ejemplo, en relación con la reducción de la pobreza, el informe señala que pese al aumento del gasto social, el nivel de pobreza aumentó durante el período 2007-2015, dejando al país como uno de los más pobres y con mayores desigualdades de América Latina.

Con respecto a los recursos naturales, el por­centaje de tierras forestales en Honduras disminuyó, lo cual no solo redujo la superficie forestal del país, sino que también afectó a su biodiversidad. Y desde 2012 no han dejado de aumentar el número de incendios y la superficie afectada por los mismos.

En relación con el fortalecimiento del sector justicia y seguridad, la coordinación interinstitucional sigue estando limitada y los intentos de adopción de una única política nacional de justicia y segu­ridad, y de armonización del marco legal han sido vanos debido a las insuficiencias institucionales y a las difíciles circunstancias derivadas del golpe de Estado de 2009.

Por ello es que la violencia generalizada sigue siendo un problema y aunque ha habido una reducción en los índices de homicidios, estos no reflejan exactamente la situación general en términos de seguridad, y siguen siendo muy elevados en comparación con Centroamérica y el resto del mundo.

Sin duda alguna este informe representa un insumo fundamental para que la ciudadanía a los dos lados del Atlántico, tanto la hondureña como la europea, demandemos transparencia, rendición de cuentas y cambios profundos en la forma en que se ejecuta la cooperación al desarrollo.

Como lo refleja el informe, hasta el momento la cooperación europea no está teniendo un impacto significativo en mejorar las condiciones de vida de la población, en la elaboración e implementación efectiva de políticas públicas y en el fortalecimiento de una institucionalidad que sigue sumergida en el colapso. 

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