miércoles, 13 de marzo de 2019

Honduras, entre el autoritarismo y la dictadura

Recientemente la Unidad de Inteligencia del periódico británico The Economist publicó su índice anual sobre el estado de la Democracia en 167 países, el cual se basa en el análisis de 5 categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política.

Dependiendo de la puntuación que se obtenga en cada una de las categorías anteriores, el régimen de un país puede ser calificado como democracia plena, democracia imperfecta, régimen híbrido y régimen autoritario.

Así, si un país saca una nota entre 8 y 10 será considerado plenamente democrático, si es entre 6 y 7.9 será una democracia imperfecta, si es entre 4 y 5.9 será un régimen híbrido y si es entre 0 y 3.9 será un régimen autoritario.

Como era de esperarse, Honduras obtuvo una puntuación de 5.6, lo cual implica que es considerado un régimen híbrido, es decir, los resultados electorales no son confiables, el gobierno ejerce presiones sobre los partidos o candidatos opositores y existe una baja intensidad de la cultura política.

A su vez, la participación y el funcionamiento del gobierno es limitado, la corrupción está muy extendida y el Estado de derecho es débil porque no existe equilibrio y división de los poderes, y el trabajo de los medios de comunicación es condicionado por las presiones de los poderes fácticos.

Aunque a la luz de este índice Honduras se encuentra a un paso de convertirse en un régimen autoritario, la realidad nos confirma con crudeza que nos encontramos ante una verdadera dictadura que, como lo señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, privilegia la represión frente al diálogo. 
 

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