viernes, 4 de octubre de 2019

Ineptos y con dinero

Los militares son incapaces de proteger los bosques, lo cual se refleja en la grave deforestación que sufre el país, y son ineptos para cumplir su principal obligación de cuidar las fronteras, ya que según la Agencia estadunidense de Administración para el Control de Drogas (DEA)​, el 80% de la cocaína que llega a Estados Unidos pasa primero por territorio hondureño.

A pesar de su ineptitud o supuesta complicidad frente a la deforestación y el tráfico de drogas, los militares son premiados por el régimen de facto de Juan Orlando Hernández con enormes recursos que desvían los limitados fondos públicos que deben fortalecer los organismos profesionales de la seguridad ciudadana y que precarizan otras partidas importantes como salud y educación.

De acuerdo con un estudio elaborado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, Suecia, la inversión militar en Honduras supera la de 46 países del mundo: es mayor que la de 8 países de América, 6 de Europa, 5 de Asia, 2 de Oceanía y 25 de África.

En Centroamérica, Honduras también es el país con mayor inversión militar, la cual alcanza los 364 millones de dólares. Le siguen Guatemala con 284 millones, El Salvador con 247, Nicaragua con 83.9 y Belice con 22.8 millones. La diferencia es indudablemente abismal y refleja la locura armamentista de la dictadura hondureña.

Si Honduras no es un país en guerra y los militares han demostrado que solo son eficaces para dar golpes de Estado, avalar fraudes electorales y violar sistemáticamente los derechos humanos, está claro que el régimen les otorga tantos recursos para comprar sus voluntades y que cumplan con su papel de perros guardianes de la dictadura.

Insistimos que cuando llegue el tiempo de la nueva Honduras, las Fuerzas Armadas deben desaparecer del panorama nacional para convertir la inversión militar en inversión de salud, educación, desarrollo sostenible y humano.

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