sábado, 21 de febrero de 2026

Carta pública al Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) y a la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ)

 

21 de febrero de 2026

Consejo Nacional Anticorrupción (CNA)

Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ)

 

Estimados y estimadas:

Les escribo desde la cercanía y el mayor respeto, pero también desde una profunda preocupación democrática ante su silencio frente a la reforma del artículo 3 transitorio del Decreto Legislativo N° 282-2010, aprobada por el actual Congreso Nacional al margen del procedimiento de reforma constitucional establecido en el artículo 373 de la Constitución de la República.

No se trata de un asunto técnico menor: estamos ante la violación de nuestra norma suprema que no solo impacta en su naturaleza fundamental, sino también en el principio de separación de poderes. Su trabajo anticorrupción durante tantos años les hace conscientes de que la violación de la ley suprema es una de las formas más graves de corrupción institucional, ya que dicha norma, como lo señala el constitucionalista Efraín Moncada Silva, “es el estatuto esencial de la convivencia política y social de un país”.

Ustedes saben que el Decreto Legislativo N° 282-2010 reformó la Constitución para crear el Consejo de la Judicatura y de la Carrera Judicial, y trasladarle las funciones administrativas que antes recaían en la Corte Suprema de Justicia, como lo establecía el artículo 313 numeral 8. En este sentido, el artículo 3 transitorio que faculta a la presidencia de la Corte Suprema de Justicia a asumir tales funciones hasta que el Consejo sea constituido, actúa como un “puente” constitucional para evitar un vacío de poder en el nombramiento y remoción de las personas juezas y magistradas.

Por tanto, al modificar el artículo 3 mediante un simple trámite de ley ordinaria, el Congreso Nacional ha desconocido el procedimiento del artículo 373 de la Constitución de la República, que exige mayoría calificada y ratificación en la siguiente legislatura para cualquier reforma constitucional. Este no es un debate abstracto. El respeto al procedimiento de reforma constitucional es la garantía que impide que cualquier mayoría coyuntural manipule las reglas del juego democrático y capture las instituciones.

Por esta razón, me llama poderosamente la atención que tanto el CNA como la ASJ, que antes alzaron su voz con fuerza e inmediatez frente a decisiones irregulares, inconstitucionales y opacas en Congresos pasados, hoy guarden un silencio ensordecedor ante una actuación que vulnera directamente la supremacía constitucional.

El CNA y la ASJ, en cumplimiento de sus mandatos, han denunciado reiteradamente casos de corrupción, abuso de poder y falta de transparencia en distintas administraciones, incluyendo cuestionamientos a decisiones del Congreso Nacional anterior que se percibían contrarias a la ley y al interés público. Con ello, se presentaron como una voz ética frente al poder.

Sin embargo, hoy, ante una reforma que golpea el núcleo del orden constitucional y pone en riesgo la independencia judicial, su silencio contrasta con sus propios discursos y comunicados anteriores. No es coherente exigir transparencia, legalidad y respeto a la Constitución cuando el Congreso está en manos de una fuerza política, y callar cuando otra mayoría comete violaciones de igual o mayor gravedad. La defensa de la democracia y del orden constitucional no puede depender del color del partido en el gobierno.

Este silencio, en un contexto de tanta fragilidad institucional, puede ser leído como tolerancia o como una forma de complicidad. Ustedes saben perfectamente que la corrupción no se limita al mal uso de fondos públicos; incluye también la manipulación de las normas y la erosión deliberada del marco constitucional en aras de intereses políticos. Saben bien que, cuando se debilitan los contrapesos y se normaliza el irrespeto a la Constitución, la puerta queda abierta para abusos de todo tipo, sin importar quién ocupe el poder.

Por eso, con respeto, pero con firmeza, les invito a ser coherentes con los valores que dicen defender. Alzar la voz hoy no es alinearse con una fuerza política contra otra; es ponerse del lado de la Constitución, del Estado de derecho y de la democracia. Guardar silencio, en cambio, es dejar el terreno libre para que la excepción se convierta en regla y para que mañana, cualquier mayoría, de cualquier signo, considere legítimo saltarse los candados constitucionales, tal y como ha pasado en reiteradas ocasiones en nuestro país.

Yo sigo confiando en que la historia será dura con quienes, pudiendo hablar, eligieron callar ante la violación de la Constitución. Todavía están a tiempo de honrar su discurso. Están a tiempo de demostrar que su compromiso con la democracia y con nuestra norma suprema no se somete a cálculos partidarios ni a conveniencias políticas coyunturales.

Saludos cordiales.

Joaquín A. Mejía Rivera

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