miércoles, 8 de abril de 2015

Canalizando la indignación: Baleadas y proyectos turísticos

En las redes sociales se ha desatado una ola de indignación por el precio de los productos en el complejo turístico Indura Beach Resorts, particularmente porque una baleada cuesta 275 lempiras con 63 centavos.

Lógicamente, este complejo turístico es un monumento al apartheid social que vive el país porque es exclusivo para aquellas personas nacionales y extranjeras que tienen el dinero para pagar los servicios que ofrece, incluyendo el uso de un campo de golf que fue diseñado por uno de los mejores jugadores de la historia.

Más allá de la legitimidad o no de la indignación por el precio de una baleada, a los hondureños y hondureñas debería de indignarnos que dicho proyecto turístico y otros se hayan realizado gracias al despojo de los territorios ancestrales de las comunidades garífunas de Triunfo de la Cruz, Punta Piedra, Barra Vieja y Cayos Cochinos.

Nos debe indignar que estos proyectos turísticos se realizan violentando el derecho de las comunidades a que se les consulte de forma previa, libre, informada y de buena fe; nos debe indignar que se ejecuten sin que se realice un estudio independiente de impacto social, económico, cultural y ambiental; nos debe indignar que estas comunidades en vez de beneficiarse razonablemente de dichos proyectos, son despojadas, criminalizadas, asesinadas y señaladas como enemigas del desarrollo.

Nos debe indignar que la visión de desarrollo que tienen el gobierno y la empresa privada es puramente económica, anteponiendo las ganancias de unas pocas personas a la protección del medio ambiente, a la promoción de las culturas ancestrales y a la gestión sostenible de los bienes naturales.

Que nos indigne que este tipo de proyectos se realicen violentando los derechos de los sectores más vulnerabilizados y que la codicia de un puñado de familias les impida comprender que el progreso social y la prosperidad económica sólo puede sustentarse si las poblaciones viven en un medio saludable y los bienes naturales son gestionados con cuidado y responsabilidad.

2 comentarios:

Lizeth Orellana Garcia dijo...

Me gustó su artículo, otra desgracia mas para nuestro país, y ya sabemos quienes son esas contadas familias que le sacan el jugo a nuestra tierra, aprovechando su cultura, sus tradiciones e historia pero ya en privado les importa un bledo todo lo que signifique la hondureñidad, porque ellos siempre serán extranjeros en esta tierra que tanto les da.

Lizeth Orellana Garcia dijo...

Me gustó su artículo, otra desgracia mas para nuestro país, y ya sabemos quienes son esas contadas familias que le sacan el jugo a nuestra tierra, aprovechando su cultura, sus tradiciones e historia pero ya en privado les importa un bledo todo lo que signifique la hondureñidad, porque ellos siempre serán extranjeros en esta tierra que tanto les da.